¡Tres mujeres, caminos diferentes, un solo destino!

Lo que años atrás se diseñó como un blog que compartía experiencias con otras mujeres apasionadas por las motos, a través de prueba / error o mera casualidad de la vida, terminó por reunir a estas tres mujeres, una a la vez. Actualmente, «FOXY RIDERS» está compuesta por Maria Duarte, Elisabete Carvalho y Juliana Pereira.

Distintas en sus vivencias y forma de ser, es como “Foxy Riders” que comparten ideales como la aventura, el compañerismo y la libertad de recorrer la carretera en moto. No se identifican con el estereotipo de que las mujeres y las motocicletas están «de moda», o que las mujeres se vuelven más poderosas y rompen tabúes cuando no «están colgadas». Solo quieren ser ellas mismas y vivir el máximo exponente de sus sueños. El mensaje es claro y ligero: «Las chicas solo quieren divertirse sobre dos ruedas», lema de las Foxy Riders. Este trío vive cada una a su estilo y con diferentes valores y experiencias, les encanta una buena aventura, una buena interacción y sobre todo viajar.

 

Maria Duarte, diseñadora, fotógrafa, relaciones públicas, apasionada de los viajes y los nuevos mundos, es ante todo una mujer de retos. A los 7 años su padre le puso cariñosamente el sobrenombre de «Rebaldeira», supo por primera vez el olor a gasolina y lo que era una «moto grande», cuando su padre llegó a casa en una Harley Davidson.

A los 10 años, María ya «robaba» la motocicleta del jardinero y con descarada audacia se dejaba llevar. Este «precoz» despertar a la libertad hizo que María se diera cuenta de que, al pensar y actuar de una manera muy propia, ella era (y es) responsable de su felicidad y de su camino, algo que «normalmente» es lo contrario de lo que la sociedad inculca, especialmente en las mujeres. La pasión de María es una Harley Davidson Dyna de 1994, que a pesar de «competir» con tantas otras motos, sigue siendo su favorita.

 

Juliana Pereira, Ingeniera Mecánica, la vida la llevó al frente de la empresa familiar, en las áreas de Gestión y Producción. Si hay un ejemplo vivo de versatilidad, lo es. Luchadora, apasionada de la vida y por supuesto: ¡una viajera feroz! También fue de la mano de su padre que Juliana, de tan solo 12 años, y su hermana tuvieron contacto, por primera vez, con un Mini Puch. A partir de ese momento, los límites del mundo llegaron a existir hasta donde el depósito de la Mini Puch podía llevarlas. Luego vinieron las Sachs, Zundapp, Vespas… Una verdadera colección. Aun así, la «licencia de conducir» solo llegaría años y años después…

Tras obtener su carnet de moto, se enamoró de la velocidad, sinónimo de la Triumph Daytona 675 (de 2006), que compró a los 25 años. Sin embargo, ha aprendido a disfrutar de la conducción en todo tipo de motos y pronto adquirirá una Benelli TRK 502 X de 2020. Sin olvidar que le encantan los dos clásicos restaurados por su padre, una Famel Zundapp XF-17 y una Vespa 125 de 1960.

 

Betty, trabajadora social, desempeña funciones de coordinación en una Oficina de Acción Social de una autoridad local en el distrito de Oporto. Apodo «Betty Butterfly», porque al igual que la mariposa, ve la vida como un proceso de transformación, formado por ciclos, aventuras y pasiones. Betty es de Barcelos; ¡Lleva la vida basada en pilares que albergan felicidad, amor y ligereza! En el día a día, se deja llevar por el EFS GT Super de su abuelo, un clásico que encontró una nueva vida en sus manos.

La Casal 2 de su tía fue su primer enamoramiento, tenía 12 años. Los primos y el hermano serían los maestros del manillar y el «conejillo de indias», un DT… Y nunca pararon. Siendo la única niña entre los varones, ejerció su derecho de usufructo y, en raras ocasiones, alguien que no fuera ella, lograba «apoderarse» de la Casal. Si le preguntas a Betty cómo es conducir una motocicleta… Bueno… «¡Mariposas en el vientre!» Aun así, ¡tan simple y ligero!

 

Hoy en día, no necesitan pensar; todo lo que tienen que hacer es embarcarse en la aventura, como lo hicieron en Lés-a-Lés Off Road, o en Winter & Summer Ride de TonUp Garage, o simplemente bajar por la avenida para ver el Atlántico, sentarse, sentir el sol y hablar.

 

Una de las experiencias que más les marcó fue precisamente Lés-a-Lés Off Road. Nunca olvidarán el duro entrenamiento de Bianchi Prata, quien las patrocinó fuera de la carretera. Una preparación que las desafió física, psicológicamente y, sobre todo, las llevó a trabajar en equipo, durante 3 días de entrenamiento intensivo, y luego, 3 días consecutivos de pruebas, superados.

 

 

Otro de los momentos más destacables fue su reciente viaje juntas tras el primer confinamiento pandémico. Las ganas de viajar eran tan fuertes que acabarían recorriendo toda la Costa Vicentina, Costa Algarvia y parte de la N2, todo en un mismo viaje. Ya sean miles de kilómetros o un simple viaje al café, siempre que estén juntas es una animación.

 

Para ellas, la libertad es más que la palabra… Más que la definición que acaba, y como tal, no estar libre de la palabra misma. Es esta ligereza indomable de FOXY la que deja las huellas de sus neumáticos en las carreteras, caminos, en la vida… Marcas únicas, como sus recuerdos.

 

¡Es la indomable ligereza del «ser» FOXY RIDER!

 

Texto: ‘Aí prá’s Curvas…’
www.aiprascurvas.com

Foto: Foxy Riders
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